Este pasado domingo, la Escuela Dominical vivió una jornada verdaderamente especial, marcada por un ambiente de espiritualidad y fraternidad, donde la presencia del Espíritu Santo se derramó de manera palpable sobre cada uno de los presentes. Fue un encuentro en el que los corazones se unieron en alabanza, adoración y meditación, experimentando el amor y la paz que solo la presencia divina puede ofrecer.
El culto comenzó con una adoración ferviente, en la que todos los miembros de la congregación se unieron para exaltar el nombre de Dios. Cada momento estuvo impregnado de un sentido profundo de conexión con lo espiritual, elevando el ánimo de todos los presentes. Durante la celebración, las palabras de aliento y edificación fueron el hilo conductor que permitió a los asistentes sentirse más cerca de Dios y experimentar una profunda paz interior.




La predicación estuvo a cargo de nuestro hermano Josué Jiménez, quien compartió un mensaje basado en el tema «Cómo un río». En su intervención, Josué nos invitó a reflexionar sobre el amor y la gracia incondicionales de Dios, comparándolos con un río que fluye constantemente, llevando agua fresca y vida a todo lo que toca. Este mensaje subrayó la idea de que la presencia de Dios en nuestras vidas actúa como un manantial de renovación, transformándonos y llenándonos de propósito. Como un río, el amor de Dios es continuo, inagotable y siempre dispuesto a guiarnos hacia la plenitud.
El encuentro fue un recordatorio de que la gracia divina está siempre disponible para nosotros, fluyendo sin cesar a través de nuestras vidas y brindándonos fortaleza y esperanza en todo momento. La jornada culminó con un tiempo de oración y reflexión, donde los asistentes pudieron sentir el respaldo de una comunidad unida en fe y el apoyo del Espíritu Santo que guía y fortalece.


Este domingo en la Escuela Dominical no solo fue una experiencia espiritual significativa, sino también un recordatorio de la importancia de la comunidad y de mantener abierta la puerta a la presencia transformadora de Dios. Un espacio en el que todos pueden experimentar la gracia divina de una manera muy personal y profunda.
Estamos agradecidos por la bendición de poder compartir estos momentos con cada miembro de nuestra congregación y extendemos una invitación para seguir viviendo juntos estas experiencias de adoración y aprendizaje en la próxima jornada de la Escuela Dominical.
¡Nos vemos el próximo domingo!










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